Ante todo, un informe psicológico es un documento científico. Supone el producto de un proceso ajustado a normas a través del cual se han obtenido unos resultados de los que se derivan una serie de acciones que dan respuesta a los objetivos previamente formulados. Dicho proceso ha sido realizado por un experto (el psicólogo evaluador) que asume la responsabilidad de todas sus acciones

Así, un informe psicológico no debe diferir, en líneas generales, de lo que es el informe de una investigación científica, debiendo contar con los suficientes datos  para identificar a su autor y exponerlo de tal manera que pueda ser replicable o contrastable por otros evaluados

 Toda evaluación psicológica, debe ser científica, actualizada, centrada en el momento social e histórico en el que se realiza la evaluación.

  Además, en toda evaluación, la dinámica contextual también va cambiando, o sea que es importante reflejar en los informes que las circunstancias que se evalúan corresponden al momento y situación de la evaluación y que no se puede extrapolar  a otras circunstancias y momentos.

 Una máxima que hay que tener en cuenta que en toda evaluación forense hay que hacer una máxima observación, media descripción y una mínima inferencia ( Vázquez y Hernández 1993). La información que se debe comunicar es aquélla en la que tenemos más seguridad. Es habitual, y aconsejable, que dispongamos de una buena serie de datos observacionales y descriptivos, menos inferenciales y también más asequibles al conocimiento del sujeto, que puedan ser de provecho. Debemos escribir aquellos enunciados que estemos preparados para exponer y defender con confianza ante el tribunal, y no cualquier opinión que los abogados consideren importante para reforzar su postura. 

Publicado: 11 de Abril de 2018